¡Que viva la banda! El Blog de AFIM Valencia

Real Monasterio de la Santísima Trinidad

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Era miércoles por la mañana, estábamos ansiosos por empezar la visita. Algunos habíamos acudido a la Fundación para coger el autobús con los monitores, otros ya estábamos esperando allí. Comenzaba, por fin, la salida cultural al Real Monasterio de la Santísima Trinidad.

Es un edificio de gran importancia artística e histórica para todos los valencianos y no podíamos dejar de ir a visitarlo.

Y atendiendo a las fechas en las que estamos, deciros que se trata de un lugar vinculado a mujeres, unas mujeres avanzadas a su tiempo tanto la Reina María de Castilla como Sor Isabel de Villena. Una por gobernar y “tomar las riendas” de un reino y la otra por ser una de las primeras escritoras valencianas que defendió la postura de la mujer en sus libros frente al tradicional machismo de la época.

En cuanto llegó Amparo, la guía del equipo Valentia Ars Magna (artífices del taller “Historia de una reina”), nos aventuramos a conocer todos los emplazamientos de este monasterio y la historia que iba atada a ellos.

Primero aprendimos unos cuantos conceptos sobre la arquitectura gótica: pináculo, tímpano, arco ojival, etc., ¡pero no os penséis que nos pillaba todo de nuevas! Fuimos capaces de responder preguntas sobre algunos de los elementos…Como por ejemplo, que el rosetón venía de Italia ¡Quique lo tenía muy claro!

Luego acudimos a una habitación que incluía una campana que antiguamente se hacía sonar con la intención de abrir una diminuta puerta para comunicarse con las monjas sin romper su estado de clausura y un torno con tres ruedas que lo hacían girar para hacer llegar los objetos a las monjas. A Inma, Elisa, Pilar T.R. y Pilar T.L. les resultó realmente curioso ver el mecanismo y uso de este peculiar torno.

Otra de las zonas que nos encantó fue la iglesia ¡en especial a Judith! y no sólo por la estructura y belleza de las cristaleras, sino porque guardaba rincones secretos donde las habitantes de este monasterio podían seguir una misa e incluso, cantar en el coro. Ellas permanecían alejadas en un balcón del resto de feligreses, pero no era un simple balcón sino que la orden de las clarisas lo utilizaba como confesionario y lugar de culto ya que allí mismo guardaba reposo la Reina María.

Para llegar a estos rincones previamente pasamos por los jardines donde las monjas se dedicaban a la reflexión, nos recuerda José Mauro.

Desde el jardín entramos en la cocina, una “señora” cocina del siglo XV que nos ayudó a transportarnos a la época del siglo de oro de Valencia y desde la cual nos dirigimos a la última pero más entretenidas de las estancias:

¡El comedor!

¿Y por qué decimos que era la más entretenida de las estancias? Pues como cabía esperar de este sitio, el comedor guardaba otra sorpresa…

             

…el primer libro escrito en valenciano que la propia Sor Isabel de Villena había traducido del latín para que la gente sin estudios pudiera seguir una misa y…

¡el taller didáctico que nos habían preparado el equipo de Valentia Ars Magna!

Y es que como dicen Marina y Nicolás, aprender y divertirse es un valor añadido. Las actividades nos ayudaron a memorizar mejor todo lo que nos había estado enseñando Amparo durante la visita, que Pilar T.L. e Inma no tuvieron dificultad ninguna en recordar.

¡¡¡Sin duda, fue la mejor forma de terminar una jornada inolvidable!!!

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